Novena a la Virgen de Luján
 

Introducción:

         Las cosas que vamos consiguiendo y preparando para celebrar una fiesta cualquiera nos ayudan a pensar en los demás y, sobre todo, en el homenajeado. Cuando la fiesta es religiosa se suma algo más: los preparativos nos ayudan a pensar en Dios, en lo que ha dicho y hecho por nosotros.

La novena de la Virgen de Luján tiene esa finalidad: preparar el corazón para su fiesta pensando en ella, y repasando lo que Dios ha dicho y hecho en comunión con los hermanos en la fe.

Por eso, esta novena está preparada en base a la historia del milagro de la Virgen de Luján, iluminada con partes de la Biblia, y enriquecida con la oración que los mismos peregrinos dejaron escritas en el Santuario.

         Al presentar los hechos de la historia, con fidelidad a lo ocurrido en 1630 y los años subsiguientes, queremos rezar y profundizar en lo que Dios hizo en nuestra patria al dejarnos a su Madre en Luján.

         Cada día de la novena tiene una parte de la Palabra de Dios para meditar y partes de salmos para rezar, como así también el Padrenuestro, el Ave María y el Gloria.

         Y aunque cada uno rece por separado, la novena la rezamos en comunión: pidiendo unos por otros y agradecidos también con los demás. Podríamos haber propuesto rezar un día por los enfermos, otro día por las familias, etc. Pero preferimos poner las intenciones que algunos han dejado escritas en la Basílica, conservando incluso su expresión. De esta forma podemos rezar unos por otros uniendo a cada intención los nombres de personas que están en una situación parecida; pero además enriqueciéndonos con la forma de dirigirse a Dios o a su Madre que usan otros hermanos en su oración habitual.

 

PRIMER DÍA: La Madre de Jesús quiso estar presente en nuestra tierra para darnos a su Hijo. >Leer más...

SEGUNDO DÍA: La Virgen de Luján nos recuerda que Dios va haciendo la historia junto a su pueblo. >Leer más...

TERCER DÍA: La Virgen de Luján nos invita a no dejar de maravillarnos ante los signos que Dios realiza entre nosotros. >Leer más...

CUARTO DÍA: El amor de la Virgen nos da la libertad para estar al servicio de nuestros hermanos. >Leer más...

QUINTO DÍA: Desde el cielo, el negro Manuel nos anima a acercar a la Virgen a nuestros hermanos y a rezar por sus necesidades. >Leer más...

SEXTO DÍA: En Luján, tenemos una casa para estar con la Virgen. Pero Ella también quiere peregrinar con nosotros. >Leer más...

SÉPTIMO DÍA: A través de la Virgen, Dios nos da alivio y consuelo para nuestros dolores. >Leer más...

OCTAVO DÍA: A los pies de nuestra Madre de Luján, descubrimos una historia en común y nos reconocemos hermanos. >Leer más...

NOVENO DÍA: Desde Luján, Jesús nos sigue diciendo: “Ahí tienes a tu Madre...”
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DÉCIMO DÍA: El amor de la Virgen nos da la libertad para estar al servicio de nuestros hermanos. >Leer más...

 

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Fuente: www.basilicadelujan.org.ar

 
 
     
     
 
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