Novena a la Virgen de Luján - Noveno día
 

NOVENO DÍA: Desde Luján, Jesús nos sigue diciendo: “Ahí tienes a tu Madre...”
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Los argentinos sabemos que en Luján tenemos a nuestra Madre. Es como si Jesús nos hubiera dicho a nosotros lo mismo que le dijo al discípulo estando en la cruz: “Ahí tienes a tu madre”. Su casa es meta de muchos caminos. Sus manitos juntas reciben nuestras oraciones y se las acercan a Dios. Sus ojos buenos atraen nuestras miradas y su manto nos cubre. Su bendición nos reanima y renueva. Es nuestra, pero es de todos: su corazón es tan ancho como el mundo y ninguno de los que la invoca con fe queda sin su cuidado, sea argentino o no.

 

LEAMOS CON ATENCIÓN LA PALABRA DE DIOS:

Del evangelio de san Juan:
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre, con su hermana María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”.
Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.” (19, 25-27)

 

RECEMOS CON UN SALMO:
SALMO 121
Antífona: Nuestra ayuda viene del Señor.

Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día no te dañará el sol,
ni la luna de noche.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
El te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo...

Antífona: Nuestra ayuda viene del Señor.

 

Intenciones:
- Mamita, gracias por dejarme venir a verte, te amo y sos mi protectora.
- Yo soy una fiel tuya, como todas las peregrinaciones yo estoy ahí, yendo caminando, aunque el tiempo esté lindo, feo, con viento o lluvioso, yo siempre estoy ahí; te quiero y confío en vos...
- Virgencita de Luján, te doy gracias por la salud de todos mis familiares y te pido que nos des a todos la felicidad y la paz que nos hace falta en el mundo. Yo soy de Sucre, y espero que estés allá.
- Gracias Madre por escucharnos y ayudarnos, por darnos fuerzas para seguir y porque a pesar de todo, somos un pueblo que sigue en la lucha, sin perder la fe.
- Virgen de Luján: yo sé que hoy es un día muy especial para vos porque te visitan grandes, chicos, jóvenes de toda clase y de todo lugar. Por eso yo te pido de corazón que llegues a cada una de estas personas, especialmente a los jóvenes que están quebrados, angustiados por la desocupación y especialmente por la droga... Te quiero y gracias por estar siempre.

(Podemos agregar otras oraciones.)

Padre Nuestro...

Dios te salve, María...

Gloria al Padre, al Hijo...

 

ORACIÓN FINAL:
Virgencita de Luján, Madre de los que vivimos en esta tierra Argentina, ¡gracias por quedarte con nosotros! Estamos como Jesús, en la cruz; doloridos, pero esperando la vida. Sostené nuestros brazos. Cubrinos con tu manto. Cuidá a nuestro pueblo. Virgencita de Luján, somos tus hijos. Amén.

 

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Fuente: www.basilicadelujan.org.ar

 
 
     
     
 
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