Misterios gozosos: (lunes y sábados)
1.
En el primer misterio gozoso recordamos la Anunciación del Ángel Gabriel a María y la Encarnación de Jesús en su seno. Tengamos especialmente presente la respuesta de la Virgen, como la cuenta San Lucas en el Evangelio: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”; y pidamos la grada de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.
2. En el segundo misterio gozoso recordamos la visita de la Virgen María a su prima Isabel. “Isabel llena del Espíritu Santo exclamó: ¡Tu eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre ¿Quién soy yo, para que la madre de mí Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno”. Nosotros, repitiendo la bendición de Isabel, le pedimos a la Virgen que visite a los enfermos y necesitados.
3. En el tercer misterio gozoso contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén. Dice el evangelio de San Lucas: "María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue". El nacimiento del Salvador se realizó en la sencillez y el silencio. Pidamos en este misterio la virtud de la humildad para todos los cristianos.
4. En el cuarto misterio recordamos la presentación de Jesús en el Templo y la alegría de Simeón, al ver cumplidas las promesas de Dios. "Simeón tomó en brazos a Jesús y alabó a Dios, diciendo: Ahora Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel". Contemplando a Dios que cumple sus promesas, pidamos que no nos falte la fe.
5. En el quinto misterio de gozo recordamos a Jesús perdido y hallado en el Templo: “Al tercer día, hallaron a Jesús en el Templo en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas." Ante el asombro de José y María, y de todos los presentes, vemos a Jesús ocupado de las cosas de su Padre del Cielo. El tiene respuestas para nuestras búsquedas, Pidamos por todos los que venimos a este Santuario buscando la luz de la fe para tomar las decisiones correctas. |