Peregrinación de Emigrantes

 

El 12 de noviembre del 2001 se realizó la peregrinación de emigrantes, con la participación de 18 colectividades extranjeras, cada una de ellas encabezada por su Patrono. Monseñor Rubén O. Frazzia presidió la misa.

En procesión, desde la rotonda de la Av. Ntra. Sra. de Luján hasta el altar levantado frente a la Basílica Nacional, representantes de 18 colectividades extranjeras, acompañados por imágenes de patronos de sus pueblos, manifestaron su devoción a Santa María. Participaron fieles del Uruguay, con Ntra. Sra. de los 33; de Brasil, con Ntra. Sra. Aparecida; del Paraguay, con Ntra. Sra. de Caa Cupé; de Bolivia, con Ntra. Sra. de Copacabana; de Portugal, con Ntra. Sra. de Fátima y de Perú, con Ntra. Sra. de los Milagros. Hubo también representantes de Colombia, México, Italia, Corea y Croacia, entre otras naciones. Muchas delegaciones, vestidas con sus trajes típicos, ofrecieron sus danzas en un clima festivo de homenaje a la Virgen. El lema de la peregrinación fue: "un solo Dios, un solo pueblo con María de Luján".

 

El Obispo de Bariloche, Monseñor Rubén O. Frazzia, presidió la misa. En el contexto de una homilía profunda, que subrayó la unión de los pueblos en su amor a María, su Fe y su condición de hijos de Dios el Obispo pidió a la Virgen "que en este milenio que comenzamos nos ayude a vivir como hermanos" y destacó la importancia de que vuelvan a cultivarse en el seno de las familias los valores cristianos.

Monseñor Frazzia instó después a agradecer a la Virgen el don de la vida: "Un pueblo que no sabe agradecer, no ha llegado a la madurez. Como pueblo y como hijos tengamos dentro de nosotros la gratitud de la vida y del perdón, que Jesucristo nos consiguió en la cruz".

Poco después hizo referencia de un pedido concreto que ese año hicieron los pastores diocesanos argentinos al gobierno. El obispo dijo textualmente: "También pidamos a la Virgen Madre que el gobierno otorgue una resolución favorable a la petición que los Obispos le solicitáramos a principio de año 2000 con respecto al año Jubilar de la amnistía de los indocumentados, amplia y generosa, a todos los migrantes que están residiendo en nuestra patria, para que todos tengamos los mismos derechos y responsabilidades".

"Hoy, en esta fiesta Jubilar, que Dios bendiga a todas las colectividades presentes, y que tengamos un corazón universal de apertura. Porque todos estamos con distintos nombres, pero todos veneramos a la única Madre de Dios y de nuestros pueblos. En segundo lugar, que Dios bendiga a la Congregación de los Padres Scalabrinianos, y también a la Comisión Católica de Migraciones, que trabaja silenciosamente desde hace muchos años, con el esfuerzo personal a favor de los migrantes, de aquél que no tiene voz, que es injustamente perseguido, que necesita de la mano del otro".


 
 
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