La noche del 13 de junio del año 2000, a las 23:20 hs. se produjo la caída de la cruz de hierro y bronce del lado izquierdo de la Basílica.
En su desplazamiento no produjo daños en la estructura del templo, hasta incrustarse en la escalera de acceso en el costado izquierdo.
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Milagrosamente, la cruz al caer no dañó la estructura edilicia de la Basílica, y se incrustó en una escalinata latera |
La bajada de la Cruz
Por decisión de las autoridades eclesiásticas, para mayor seguridad, se produjo la extracción de la cruz de la torre derecha, "La Cruz Occidental".
Para ello, subieron el señor Javier Bernardi (encargado del cambio de luces de seguridad ubicadas en las torres) y el señor Biggi, profesional en herrería, a cortar el pararrayos y llevar energía eléctrica para los trabajos que se efectuarían para los trabajos que se efectuarían el día 20 de junio. También se produjo la preparación de los elementos necesarios como: discos de corte, alargues, cuerdas, cuerdas, un arnés adicional, etc.
El día 20, en horas de la tarde se iniciaron los trabajos; se cruzaron las lingas en la cruz, y se iniciaron los trabajos de corte. Primero se trabajó sobre los ángulos de hierro con frente a la calle San Martín, marcándolos, es decir, no cortaron los ángulos del frente a la calle Bartolomé Mitre. Luego la grúa tiró con el gancho hacia el lado de la plaza. Siendo aproximadamente las 17:20 hs. se produce el desprendimiento, suave y con un pequeño balanceo.
La cruz toca suelo a las 17:45 hs. y a medida que fue descendiendo, el pueblo reunido se congregaba alrededor de ella. Luego en sencilla ceremonia, cada uno de los presentes en la plaza, y rezando en su interior, acarició a la vieja cruz que por más de 70 años permaneció en lo alto.
Las cruces fueron colocadas en un sector cercano a la oficina de visitas guiadas, para luego ser trasladadas a su lugar de reparación, en los astilleros Río Santiago de Ensenada, conjuntamente con las partes inventariadas
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